FAUCES

FAUCES

 

Llevo trece meses esquivando a los tigres

casi cincuenta con frío

y ya tres sin ver el mar.

Hace seis me mudé a unas ventanas más altas

a otro barrio, a otro tempo,

al modo desconectar.

Lo conseguisteis, lo admito. Me entrego a mi otra mitad.

Vuestros humos se contagian.

y vuestra soberbia más.

Y los timbres de las bicis, las dentaduras con huecos,

las narices asomando,

los iPhones colgando al cuello.

Y vuestro tonito amargo, vuestro bitteschön, ja klar!

Vuestras chanclas, la apatía,

ese ángulo al respirar.

No sé, Berlín, no sé. No sé pero no se pasa.

Ya hace tiempo que entre todos

Despedazasteis mi afán.

Y en el cilindro de vidrio marco un billete a tres euros.

Me cubro nariz y boca

Me siento a un lado, sin más.

Auriculares por banda con gafas negras, bien fijas.

Hago todo esto sólo

para que me dejéis en paz.

Y rezo al dios aleatorio de la subjetividad.

Ya casi nunca me arreglo

porque ¿para qué?, ¿verdad?

Vosotros, por vuestra parte, podéis pedir y gritar.

Podéis huir, correr, mancharos

tambalearos o golpear.

Conmigo haced lo que veáis pero, os advierto, a distancia.

No me habléis, no me toquéis

no me rocéis al pasar.


Miradme, si es que queréis, pero contad con respuesta

porque hay miradas que matan

que yo sostengo de vuelta.

 


Neukölln  IV | 2021